Cuando el mundo se siente diferente: los 8 sistemas sensoriales en el autismo
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Texto sencillo, frases cortas e imágenes para entender mejor.

¿Alguna vez te has preguntado por qué algunos niños se tapan los oídos ante determinados sonidos, rechazan una camiseta por su textura, buscan constantemente saltar o tienen una alimentación muy selectiva?
Desde fuera, algunas de estas conductas pueden resultar difíciles de comprender.
Pero quizá antes de preguntarnos:
"¿Por qué hace esto?"
podríamos preguntarnos:
"¿Qué puede estar experimentando?"
Cuando hablamos de los sentidos, normalmente pensamos en los cinco que aprendimos en el colegio:
👁️ vista. 👂 oído. 👃 olfato. 👅 gusto. ✋ tacto.
Sin embargo, nuestro sistema nervioso recibe y procesa mucha más información.
También necesitamos saber dónde está nuestro cuerpo, cómo se está moviendo, qué posición tiene nuestra cabeza respecto a la gravedad y qué está ocurriendo dentro de nuestro organismo.
Por eso, cuando hablamos de procesamiento sensorial, podemos distinguir ocho sistemas sensoriales:
- 👁️ Sistema visual.
- 👂 Sistema auditivo.
- ✋ Sistema táctil.
- 👅 Sistema gustativo.
- 👃 Sistema olfativo.
- ⚖️ Sistema vestibular.
- 💪 Sistema propioceptivo.
- ❤️ Sistema interoceptivo.
Las diferencias en el procesamiento sensorial son una característica reconocida del autismo. Sin embargo, es importante hacer una aclaración desde el principio:
no todas las personas autistas presentan las mismas diferencias sensoriales.
Una persona puede ser muy sensible a determinados sonidos y, al mismo tiempo, buscar intensamente determinadas sensaciones de movimiento o presión.
Otra puede presentar pocas dificultades sensoriales aparentes.
Y una misma persona puede experimentar un estímulo de manera diferente dependiendo del contexto, el cansancio, el estrés o la cantidad de estímulos que haya recibido previamente.
Por eso no existe un único "perfil sensorial autista".
Existen personas diferentes, con experiencias sensoriales diferentes.
¿Qué significa procesar los estímulos de manera diferente?
Cuando un estímulo llega a nuestros sentidos, nuestro cerebro no se limita a recibirlo.
Tiene que procesarlo, integrarlo con otra información, dirigir nuestra atención hacia aquello que considera relevante y generar una respuesta.
En el autismo pueden aparecer diferentes formas de responder a los estímulos.
🔊 Hiperreactividad
Un estímulo puede resultar especialmente intenso o desagradable.
Por ejemplo, determinados sonidos, luces, olores, texturas o sabores pueden generar una respuesta muy intensa.
🌱 Hiporreactividad
Puede existir una respuesta menor o más lenta ante determinados estímulos.
🔄 Búsqueda sensorial
La persona puede buscar activamente determinadas experiencias sensoriales.
Puede disfrutar de determinados movimientos, sonidos, texturas, presiones o estímulos visuales.
Y algo importante:
estas características no son excluyentes.
Una persona puede presentar hiperreactividad ante un estímulo y búsqueda sensorial ante otro.
Por eso no podemos hablar de "hipersensibilidad autista" como si fuera una característica única y uniforme.
👁️ 1. EL SISTEMA VISUAL
Ver no consiste simplemente en que nuestros ojos capten una imagen.
Nuestro cerebro tiene que procesar información sobre:
- Luz.
- Contraste.
- Color.
- Movimiento.
- Formas.
- Profundidad.
- Orientación.
- Cambios en el entorno.
En algunas personas autistas se han observado diferencias en el procesamiento de determinados estímulos visuales.
Estas diferencias pueden manifestarse de formas muy diferentes.
Algunas personas pueden experimentar una mayor sensibilidad.
Por ejemplo:
- Ante luces intensas.
- Determinados patrones.
- Ambientes visualmente muy cargados.
- Determinados movimientos.
Otras pueden buscar determinados estímulos visuales.
Como:
- Luces.
- Objetos que giran.
- Movimientos repetitivos.
- Determinados patrones.
Esto no significa que una persona autista necesariamente tenga "mejor" o "peor" visión.
La cuestión está en cómo se procesa determinada información visual.
Y esto puede influir en experiencias cotidianas como permanecer en un aula muy estimulante, entrar en un centro comercial o encontrarse en un espacio lleno de movimiento.
👂 2. EL SISTEMA AUDITIVO
Probablemente sea uno de los sistemas sensoriales que más fácilmente identificamos cuando hablamos de autismo.
Un sonido que para una persona pasa prácticamente desapercibido puede resultar extremadamente intenso para otra, por ejemplo:
- Una aspiradora.
- Un secador.
- Una sirena.
- Un timbre.
- Varias personas hablando al mismo tiempo.
- El ruido de unos cubiertos.
- Una multitud.
Cuando existe hiperreactividad, la persona puede:
- Taparse los oídos.
- Alejarse.
- Evitar determinados lugares.
- Angustiarse ante sonidos concretos.
- Necesitar silencio después de una situación muy ruidosa.
También puede existir hiporreactividad. Puede parecer que la persona:
- No ha escuchado.
- No responde inmediatamente.
- No reacciona ante determinados sonidos.
Pero aquí debemos tener cuidado. No responder a un sonido no significa necesariamente no haberlo oído.
La percepción, la atención y la respuesta conductual son procesos relacionados, pero no idénticos.
La investigación neurofisiológica ha encontrado diferencias en determinados aspectos del procesamiento auditivo en personas autistas, aunque los resultados varían dependiendo de la edad, el estímulo y el método utilizado.
Por eso, antes de pensar:
"No quiere escuchar."
Puede ser útil preguntarnos:
"¿Cómo está siendo este entorno sonoro para esa persona?"
✋ 3. EL SISTEMA TÁCTIL
Este sistema puede estar detrás de muchas experiencias cotidianas:
- Una etiqueta.
- Una costura.
- Un tejido.
- El agua sobre la piel.
- Lavarse el pelo.
- Cortarse las uñas.
- Cepillarse los dientes.
- Un abrazo inesperado.
- Una determinada textura.
Para algunas personas, estas experiencias pueden resultar especialmente intensas.
Puede existir hiperreactividad táctil. La persona puede rechazar:
- Determinadas prendas.
- Etiquetas.
- Costuras.
- Ciertas texturas.
- Determinados tipos de contacto físico.
- Algunas actividades de higiene.
Pero también puede aparecer búsqueda táctil.
Tocar objetos constantemente, explorar diferentes superficies o buscar determinados tipos de contacto puede formar parte de la manera en que una persona explora su entorno o regula su experiencia sensorial.
Por eso, algo que desde fuera puede parecer una "manía" puede tener una explicación sensorial.
Aunque tampoco debemos asumir automáticamente que toda conducta relacionada con el tacto tiene origen sensorial.
Necesitamos observar a la persona y el contexto.
👅 4. EL SISTEMA GUSTATIVO
La alimentación es uno de los ámbitos donde las diferencias sensoriales pueden hacerse especialmente visibles.
Y aquí existe una idea que merece la pena recordar:
comer es una experiencia multisensorial.
Cuando llevamos un alimento a la boca no solamente percibimos su sabor.
También recibimos información sobre:
👃 su olor. ✋ su textura. 🌡️ su temperatura. 👁️ su apariencia. 👅 su sabor.
Por eso una persona puede rechazar un alimento por diferentes motivos sensoriales.
Puede resultar demasiado:
- Dulce.
- Ácido.
- Amargo.
- Salado.
- Caliente.
- Frío.
- Crujiente.
- Blando.
- Húmedo.
- Fibroso.
La investigación ha encontrado una mayor frecuencia de selectividad alimentaria en niños autistas y ha identificado asociaciones entre determinadas características del procesamiento sensorial y las conductas alimentarias.
Por eso: "No quiere comerlo" no siempre significa simplemente "no le gusta".
Puede significar que la experiencia sensorial completa de ese alimento resulta difícil de tolerar.
Pero también aquí debemos evitar generalizaciones.
No toda selectividad alimentaria en una persona autista tiene necesariamente una causa sensorial.
👃 5. EL SISTEMA OLFATIVO
El olfato puede influir mucho más de lo que imaginamos:
- Un perfume.
- Un producto de limpieza.
- La comida.
- Un olor corporal.
- El olor de un espacio cerrado.
Algunas personas autistas pueden experimentar determinados olores como especialmente intensos o desagradables.
También pueden presentar diferencias en la detección o identificación de olores.
La investigación sobre este sistema ha avanzado considerablemente en los últimos años.
Un metaanálisis publicado en 2026, que reunió 46 estudios y más de 9.000 participantes entre los grupos autista y no autista, encontró un rendimiento olfativo global inferior en las personas autistas en determinadas medidas objetivas, especialmente en pruebas de identificación y umbral olfativo.
Sin embargo, los resultados dependían del método utilizado y las diferencias fueron especialmente evidentes durante la infancia.
Esto es importante porque nos recuerda que:
la experiencia olfativa no puede resumirse simplemente en "hipersensibilidad al olor".
La percepción olfativa es mucho más compleja.
⚖️ 6. EL SISTEMA VESTIBULAR
Este sistema suele ser menos conocido, pero tiene un papel fundamental.
El sistema vestibular proporciona información relacionada con:
- Movimiento.
- Aceleración.
- Equilibrio.
- Posición de la cabeza.
- Orientación respecto a la gravedad.
Nos ayuda a saber, por ejemplo, si estamos inclinándonos, girando o desplazándonos.
En algunas personas, determinadas experiencias de movimiento pueden resultar especialmente atractivas y formar parte de sus estrategias naturales de regulación.
Por eso podemos observar conductas como:
- Balancearse.
- Saltar.
- Girar.
- Correr.
- Buscar movimiento repetitivo.
El movimiento vestibular también se utiliza en determinadas intervenciones terapéuticas y actividades de regulación sensorial, siempre teniendo en cuenta las características individuales de cada persona.
La investigación ha encontrado diferencias en aspectos relacionados con el equilibrio y el control postural en grupos de niños y jóvenes autistas.
Pero debemos recordar que el equilibrio no depende únicamente del sistema vestibular.
También intervienen la visión, la propiocepción, el sistema motor y la integración de toda esta información.
Por eso no podemos explicar cualquier dificultad motora únicamente desde el sistema vestibular.
💪 7. EL SISTEMA PROPIOCEPTIVO
¿Has cerrado alguna vez los ojos y has sabido dónde estaba tu brazo?
Eso es posible, en parte, gracias a la propiocepción.
Este sistema proporciona información procedente de músculos, tendones y articulaciones.
Ayuda al cerebro a conocer: dónde está nuestro cuerpo y cómo se está moviendo.
En algunas personas pueden observarse conductas de búsqueda de experiencias que proporcionan una entrada corporal intensa.
Por ejemplo:
- Empujar.
- Cargar.
- Saltar.
- Trepar.
- Apretar.
- Realizar determinadas actividades físicas.
Estas experiencias pueden resultar agradables o ayudar a algunas personas a organizar y regular su experiencia corporal.
Pero aquí debemos ser especialmente cuidadosos.
La investigación sobre propiocepción en autismo es todavía mucho más limitada que la existente sobre audición, visión o tacto.
Por eso no debemos convertir una hipótesis clínica en una regla: "Si un niño salta, necesita propiocepción."
No necesariamente.
La misma conducta puede tener diferentes funciones dependiendo de la persona y del contexto.
❤️ 8. EL SISTEMA INTEROCEPTIVO
Llegamos a uno de los sistemas más fascinantes y, al mismo tiempo, uno de los que todavía necesitamos comprender mejor.
La interocepción es la percepción de las señales que proceden del interior de nuestro organismo.
Por ejemplo:
- Hambre.
- Sed.
- Temperatura.
- Respiración.
- Frecuencia cardíaca.
- Necesidad de ir al baño.
- Dolor.
- Cansancio.
- Sensaciones digestivas.
También puede participar en la percepción de los cambios corporales asociados a nuestras emociones.
En ocasiones se afirma que:
"Las personas autistas tienen una mala interocepción."
Pero la evidencia científica actual no permite hacer una afirmación tan general.
Los estudios utilizan diferentes métodos para medir la interocepción y los resultados son heterogéneos.
Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2025, que incluyó 31 estudios, concluyó que el autismo no está asociado de manera sistemática con una menor precisión interoceptiva y que todavía no está claro cómo pueden variar otras dimensiones de la interocepción.
Por eso es más correcto decir:
"Algunas personas autistas pueden experimentar diferencias en la manera de percibir o interpretar las señales internas de su cuerpo."
Y necesitamos más investigación para comprender exactamente cómo se producen estas diferencias.
🧠 LOS OCHO SISTEMAS NO TRABAJAN POR SEPARADO
Quizá esta sea la idea más importante de todo el artículo.
Nuestro cerebro no procesa cada sentido como si estuviera dentro de una habitación independiente.
Constantemente integra información.
Imagina entrar en un supermercado.
👁️ Ves cientos de productos y luces.
👂 Escuchas conversaciones, carros y música.
👃 Percibes diferentes olores.
✋ Las personas pasan cerca de tu cuerpo.
⚖️ Te desplazas por el espacio.
❤️ Quizá tienes hambre, sed o estás cansado.
Todo ocurre al mismo tiempo.
Y nuestro cerebro tiene que organizar toda esa información.
Por eso una persona puede llegar a un momento en el que simplemente necesite dejar de recibir estímulos:
- Puede buscar silencio.
- Alejarse.
- Cerrar los ojos.
- Balancearse.
- Taparse los oídos.
- Buscar presión.
- Simplemente quedarse quieta.
Desde fuera puede parecer una reacción desproporcionada.
Pero nosotros no podemos experimentar directamente lo que está ocurriendo dentro de su sistema nervioso.
🌪️ ¿Qué ocurre cuando los estímulos se acumulan?
Cuando las demandas sensoriales se acumulan, algunas personas pueden experimentar una sobrecarga sensorial.
Puede manifestarse mediante:
- Irritabilidad.
- Evitación.
- Bloqueo.
- Necesidad de escapar.
- Conductas repetitivas.
- Aislamiento.
- Llanto.
- Una crisis.
- Agotamiento posterior.
Pero hay algo muy importante: no toda crisis en una persona autista es una sobrecarga sensorial.
También pueden intervenir:
- El dolor.
- El hambre.
- La falta de sueño.
- La ansiedad.
- La frustración.
- Las dificultades de comunicación.
- Los cambios inesperados.
- Las demandas excesivas.
- Las experiencias emocionales.
Por eso no debemos buscar siempre una explicación sensorial. Debemos:
- Observar.
- Escuchar.
- Conocer a la persona.
- Y mirar el contexto.
🌿 ¿Podemos adaptar el entorno?
Sí.
Y muchas veces pequeñas adaptaciones pueden marcar una diferencia importante.
Por ejemplo:
- Reducir determinados ruidos.
- Disminuir estímulos visuales innecesarios.
- Anticipar cambios.
- Permitir auriculares cuando resulten útiles.
- Ofrecer ropa cómoda.
- Respetar determinadas preferencias alimentarias.
- Proporcionar oportunidades de movimiento.
- Disponer de un espacio tranquilo.
- Permitir tiempo de recuperación después de situaciones especialmente exigentes.
Pero tampoco existe una receta universal.
Lo que regula a una persona puede no regular a otra.
Por eso las necesidades sensoriales deben individualizarse.
El objetivo no debería ser conseguir que todas las personas respondan de la misma manera.
El objetivo debería ser favorecer el bienestar, la participación y la autonomía de cada persona.
Comprender antes de corregir
Quizá una de las cosas más importantes que podemos aprender al hablar de procesamiento sensorial es a mirar las conductas desde otra perspectiva.
Cuando un niño se tapa los oídos:
En lugar de pensar:
"Está exagerando."
podemos preguntarnos:
"¿Qué sonidos hay a su alrededor?"
Cuando rechaza una camiseta:
En lugar de pensar:
"No quiere vestirse."
podemos preguntarnos:
"¿Qué está sintiendo esa tela sobre su piel?"
Cuando busca saltar constantemente:
En lugar de pensar:
"No consigue estar quieto."
podemos preguntarnos:
"¿Qué función puede tener ese movimiento para él?"
Cuando rechaza determinados alimentos, en lugar de pensar:
"Es muy caprichoso."
Podemos preguntarnos:
"¿Qué experiencia sensorial está teniendo con ese alimento?"
No siempre encontraremos una respuesta sensorial.
Pero aprender a hacernos estas preguntas puede cambiar nuestra manera de acompañar.
No hay una única manera de sentir
Después de conocer estos ocho sistemas sensoriales, quizá podamos mirar algunas conductas cotidianas desde otro lugar.
Pero también necesitamos quedarnos con algo fundamental:
no existe una experiencia sensorial autista universal.
Hay personas que buscan movimiento.
Otras que prefieren permanecer quietas.
Personas muy sensibles a determinados sonidos.
Otras que buscan determinados estímulos auditivos.
Personas que no soportan ciertas texturas.
Y otras que buscan constantemente tocar y explorar.
Personas que perciben con claridad determinadas señales corporales.
Y otras que pueden tener más dificultades para identificarlas.
Incluso una misma persona puede experimentar las cosas de manera diferente dependiendo del día, del cansancio, del estrés o de todo lo que haya ocurrido antes.
Por eso, más que aprender una lista de características, necesitamos aprender a conocer a la persona que tenemos delante.
Porque detrás de cada conducta hay una persona.
Y detrás de cada persona hay una experiencia que no siempre podemos ver.
Quizá la pregunta no sea:
"¿Por qué hace esto?"
Sino:
"¿Qué puede estar experimentando?"
Y desde ahí puede comenzar una forma diferente de acompañar.
🤍 Y quienes acompañamos también necesitamos ser sostenidos
Comprender el procesamiento sensorial puede ayudarnos a acompañar mejor a nuestros hijos.
Pero existe otra parte de la historia que no deberíamos olvidar:
¿Qué ocurre con quienes acompañamos?
Las necesidades constantes de adaptación, las crisis, la falta de sueño, las dificultades alimentarias, las demandas del entorno y la preocupación permanente pueden generar un gran desgaste.
Por eso el autocuidado no debería ser algo que hacemos únicamente cuando ya no podemos más.
En mi libro Cuidarme para cuidarte. Autocuidado y regulación emocional en familias que acompañan el autismo y otras neurodivergencias, hablo precisamente de la importancia de cuidar nuestra propia salud emocional mientras acompañamos a nuestros hijos y seres queridos.
Porque:
Cuidarnos no significa dejar de cuidar.
Significa reconocer que nosotros también necesitamos ser sostenidos.
Una última idea
Hablar de los sentidos en el autismo no debería servir para poner etiquetas nuevas.
Debería servir para comprender mejor.
Para mirar una conducta con curiosidad antes que con juicio.
Para adaptar cuando sea necesario.
Para respetar las diferencias.
Y, sobre todo, para recordar que una persona autista no tiene que experimentar el mundo como nosotros para que su experiencia sea válida.
Cada mente es única y valiosa.
Nota: La evidencia científica sobre procesamiento sensorial en el autismo continúa evolucionando y no todos los sistemas sensoriales cuentan con el mismo nivel de investigación. Las diferencias sensoriales son muy heterogéneas entre personas y no deben interpretarse como características presentes en todas las personas autistas.
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- Revisión sistemática de 34 estudios, con 16 incluidos en los metaanálisis, sobre equilibrio estático y dinámico en niños y adolescentes autistas.
- Reframing Body Representations in Autistic Individuals: A Systematic Review. (2026).
- Revisión de 54 estudios y 2.982 participantes que analiza representación corporal, integración sensoriomotora, propiocepción e interocepción.
- Characterizing Interoceptive Differences in Autism: A Systematic Review and Meta-analysis of Case-control Studies. (2022).
- Metaanálisis de 15 estudios y 945 participantes que encontró resultados diferentes según el aspecto de la interocepción estudiado, mostrando la complejidad de esta área.
Preguntas frecuentes
¿Las personas autistas tienen los cinco sentidos más sensibles?
No necesariamente. El procesamiento sensorial varía entre personas y situaciones. Una persona puede reaccionar mucho a un sonido y buscar sensaciones de movimiento, o responder de forma distinta según su cansancio y el entorno.
¿Por qué una persona autista puede buscar movimiento, saltar o balancearse?
El movimiento puede resultar agradable o ayudar a algunas personas a regularse. Participan el equilibrio y la percepción de la posición del cuerpo. No hay que asumir que todo movimiento repetitivo tiene siempre una función sensorial: conviene observar a la persona y el contexto.
¿Qué puedo hacer si mi hijo se sobrecarga con determinados estímulos?
Observa qué puede estar aumentando el malestar. Puede ayudar reducir estímulos, anticipar situaciones, ofrecer un lugar tranquilo y respetar sus propias estrategias. No existe una solución universal. Si afecta de forma importante a su vida diaria, consulta con profesionales cualificados.