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Planeta Neurodivergente
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Lectura fácil

Cuidarme para cuidarte

Esta es una versión sencilla del artículo. Tiene frases cortas y palabras fáciles para entenderlo mejor.

¿Cómo estás tú?

Cuando cuidas de un hijo neurodivergente, sabes mucho sobre él.

Sabes sus rutinas.

Sabes qué le ayuda a estar tranquilo.

Sabes qué comida acepta.

Pero hay una pregunta difícil: ¿cómo estás tú?

Muchas veces no hay tiempo para pensar en eso.

El cuidado invisible

Cuidar a un niño neurodivergente es mucho trabajo.

Cada día tienes que:

  • Pensar en lo que va a pasar.
  • Organizar el día.
  • Explicar las cosas con calma.
  • Adaptar el entorno.
  • Ayudar a tu hijo a tranquilizarse.

Este trabajo no se ve, pero cansa mucho.

Tu cuerpo también se cansa

Si estás siempre en alerta, tu cuerpo se cansa.

Puedes sentir:

  • Cansancio todo el tiempo.
  • Mal humor.
  • Problemas para dormir.
  • Culpa.
  • Ansiedad.

No es que seas débil.

Es que has cuidado mucho, durante mucho tiempo.

Cuidarte no es egoísmo

Hay una idea falsa: que un buen cuidador puede con todo.

Eso no es verdad.

Nadie puede cuidar bien si está siempre agotado.

Cuidarte no es abandonar a tu hijo.

Cuidarte no es egoísmo.

Tú también eres una persona con necesidades.

El autocuidado de verdad es sencillo

El autocuidado no es siempre un viaje o un spa.

Muchas veces es algo pequeño, como:

  • Sentarte cinco minutos sin hacer nada.
  • Pedir ayuda.
  • Decir "no" cuando lo necesitas.
  • Descansar antes de llegar al límite.
  • Salir a caminar.
  • Hablar con alguien que te entienda.

No tiene que ser perfecto.

Solo tiene que ser posible.

Tu bienestar también importa

Las familias necesitan ayuda para sus hijos.

Pero también la necesitan para ellas mismas.

Tu bienestar importa.

No solo porque te hace mejor madre o padre.

Importa porque eres una persona.

Nadie debería desaparecer mientras cuida de quien ama.

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